DIOSA POETISA

LA BRISA

 

 

La brisa se mece en los brazos de su amado,
mientras golpetea suavemente mi rostro dormido.
La brisa me susurra al oído historias
que le han contado sus amigos los astros,
cuando ella rociaba gotas de agua de mar salada.
La brisa se enreda en mis manos,
queriendo anidar en ellas,
pero se escapa deprisa,
para volver a su punto de partida.
La brisa va
La brisa viene.