DOS DE NOVIEMBRE
Yo no tengo nada que ofrecerte, solo tengo una vida perdida
yo no puedo ni debo quererte, no mereces llevar esta vida,
yo no quiero y tengo que perderte y no pienses que es por cobardía.
Tú mereces un amor decente y yo tengo un amor cada día
no me juzgues por ser indecente, tú no sabes lo que es una herida,
si supieras que aunque esto duele, me jure que no te dañaría.
¿No lo crees, verdad? ¡Y como explicas!, que por ti yo arriesgara mi vida,
si supieras que esta alma vacía, la llenaste y no lo sabias;
ahora entiendes porque te huía, si lo hice es porque te quería.
Ahora que te lo he dicho de frente, me quite esta pena de encima
pero aunque yo me haga el fuerte, soy tan débil que lloro a escondidas,
si tan solo cambiara mi suerte, entonces si te respondería.
Ya me voy y es mejor que lo aceptes, seguiré una senda distinta
volveré cuando tenga billetes, hasta mientras te quedas solíta,
si me esperas hasta que regrese, te haré mía pa´ toda la vida.
No soy bueno pa´ las despedidas, este adiós me destroza y lastima.
Te lo ruego por dios ya no sigas, no hagas más difícil la partida.
Pide a Dios que regrese con vida, hasta pronto que Dios te bendiga.
Ahora vuelvo, es dos de noviembre, le apuntaste donde me dolía
si pudiera volver a diciembre, yo te juro que nunca me iría
y así evitaba que la muerte, me arrebate lo que más quería.
De qué sirve todo lo que tienes, si con eso no compras la vida
si pudiera volver a diciembre, rico o pobre, pero ella viviría.
Tienes tiempo, es hora que empieces, a cuidar el amor de tu vida.
Si les cuento esta historia de vida, es porque ella en mis sueños pedía
que su memoria quedara escrita, para que esto nunca se repita.
Solo así, ella en paz descansaría. Solo así, Dios me perdonaría.
IVAN