yito

El Desear.

 

 

Yo que viví en la penumbra

y he aprendido a ver la luz

sé muy bien que el de la cruz

me dio el candil  que me alumbra.

El alma nunca se herrumbra

siempre conserva su brillo.

Aprenderlo no es sencillo

y el dolor es un maestro.

Desear más que lo puesto

nos convierte en espinillo.