yito

Nadie se culpa.

 

 

 

 

Un niño de hambre se ha muerto

culpan al gobernador        

de causar ese dolor             

al actuar con desacierto.

Nadie se culpa, por cierto

siempre es del otro la falla.

No hay quién   piensa en la batalla

que resulta en seguir vivo                         

y una  muerte no es motivo

de pena, para el que calla.