Deseo en tus ojos dar mi destino,
y en la primavera eterna soñar:
que de tu boca bebo el dulce fuego
de tus labios como estrella fugaz.
Soñé que eras la palabra infinita
que esmalta con oro mi corazón,
con largos días y noches magníficas,
y algunos cuentos perfectos de amor.
Me protegí en la sombra de tus manos,
y fui entonces mágica golondrina,
con tantos versos en el mes de marzo,
y con tus ojos de luz opalina.
¡Ámame, ámame como nuestra luna!
Que en este cielo existen las estrellas
para ornar las calles con tus caricias,
y las risas con mágicas ternuras.
¡Y te deseo en el recuerdo de antes:
un papel blanco de futuros sueños!
Escribiendo poesía de amantes
para nuestro amor y los dulces besos.