Cabalga por la Mancha tu figura
enderezando tuertos la jornada,
y no queda castillo ni morada
sin saber de tu fama y tu bravura.
Por, sin par, Dulcinea y por ventura
la vida a suerte echaste la jugada,
que estando malhechores de celada
Rocinante encaminas con premura.
En gloriosas hazañas Don Quijote,
con gallardía blandes el acero
y no tienes rival que te derrote.
Si fueras renacido. Caballero
de corrupción serías el azote,
que me ofrecía, yo, de tu escudero.