Resucitan las voces que guardaban silencio
y mascullo este verso que al final reverencio.
Porque nacen palabras al crujir las baldosas
y recorrer la plaza de las tardes gloriosas.
Esto así , se prolonga si hay sonrisas y ruegos
al mirar a los niños, corriendo como ciegos.
Vibrante está la vida como si fuera un eco...
Encendido y ardiente, chispazo en recoveco.
¡Es sutil la mochila para guardar poesía
con algún desaliento si entrelaza alegría.!
Ellas, me cubrirán la piel con poncho de fuego,
Mientras el sol anida por temor y sosiego.
La Poesía me lleva en su barcaza de armiño
guardando en su entretejido, todo tu cariño.
Amalia Lateano