Frida Alcántara

Caperucita y el lobo feroz

No pensé que fueras tú; tan dulce y tierna , valiente y decidida a veces. No imaginé que fueras tú, porque hubiera metido las manos al fuego por ti dulce niña; llegaste a mí con dulces y galletas en la canasta, escuché ladrar a los perros y decirme mil veces que no confiara en ti, te vi incluso falgelarte sufriendo tu propio veneno.  Amarré a cada uno de los sospechosos y los puse aparte,  sacrifiqué mi propio yo y la gente destrozada seguía apareciendo en las llanuras, quien estorbara a tu ego desaparecía; te mirabas en el espejo y preguntabas ¿quien es la más bonita?, tantos cuentos...tantos muertos...tanto sufrimiento. 

Pero pasa algo querida niña convertida en lobo, ahora que lo sé, no seré tu abuela para darte un consejo, ni un cazador para seguirte hasta atraparte; porque sabes quien soy y sabes que no merecía que mordieras  mi mano; aún asi, soy inmune a tu saliva, mi alma no guarda rencor. 

Ahora has lo que quieras, cambia tu historia , revuelcate en tu porquería o huye al bosque,  porque no tendrás nunca nada más de mí para ti .