Un enojo, una ausencia,
un instante, una miseria,
te he visto llorar mi Princesa
y tu angustia compartí,
aunque fuera un momento.
Una lágrima momentánea
escapó a su sentimiento
sin destino, ni confianza,
sin certezas y abandonos,
muchos miedos y sin fe.
El amor pone cegueras
y preguntas sin respuestas,
el estado es baluarte
y no entiende de pasiones
ni siquiera de Borbones.
Te he visto llorar mi Princesa
y este hidalgo caballero
quisiera poder defender
tus derechos y esperanzas.
Pero el guerrero ya es viejo.
y los gigantes son muchos,
y también muy poderosos.
Dios te salve mi Princesa.