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HabitaciĆ³n 224, Txagorritxu

Habitación 224, Txagorritxu

Las gotas de tormenta que golpean el cristal,
no evitan que un rayo de sol
se cuele y alumbre la cama
desmadejada con el hastío de días.

Miro la batea de cartón que recoge el último vómito,
a la calma que empuja la debilidad
de tus ojos, tus brillantes ojos ahora traslúcidos,
de tus brazos, los de suave piel, lacios, abandonados,
de tus impulsos, que languidecen
en un futuro para el que no hay tiempo.

Te sostiene en la derrota, el recuerdo
del alimento de un alma sensible,
la belleza.
Que corre natural, sin esfuerzo, sin impulso, sin afán.
Con la madurez indefinida y profunda de su presencia
en la postración te salvó, agradecida,
la belleza.
Ahora que el tiempo gana al vivir el gozo,
te apoyas en que la mermada esperanza
del continuo aprendizaje,
tranquilice en el camino a la melancolía
como una luminaria,
la belleza.

¡Gatito ven!
En el desorientado delirio
llamas a “gato”,
a “blue” la perra,
a “Lili y piolín” los agapurnis,
a los hijos, padre, hermanos, amigos,
y a tus amores.
Te visitan tus afectos y
en su ensoñada presencia, iluminas,
tan bella…

Así, en el ocaso
Cuando el desencanto da la medida a tus tiempos,
un guiño del recuerdo señala al ser...La belleza,
solo la belleza.