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Yo he sabido de mi sangre su linaje,
he sabido de los besos que se dan sólo por darse,
y que el olor de las flores siempre llega a mitigarse.
Yo he sabido sus vacíos y he sabido que el paraje,
más caótico y sombrío es el que en la mente yace.
Yo he sabido que uno nace, o mejor dicho renace,
Cuando es conjurado al viento y su espíritu se esparce,
en un uterino espacio esférico y adyacente,
al encuentro de dos seres de un instinto complaciente.
Yo he sabido que la vida si es que existe manda a amarse,
para que retome el curso de su ciclo en ese enlace.
Y he sabido que mis pre-saberes inconscientes,
Estarán siempre presentes y no podrán acabarse,
hasta que mi muerte llegue… hasta que mi vida pase.