Axel Dueñas

¿De qué sirve?

¿De qué me sirve mirarte con intención

procurando ser agradable, sencillo y acaso un poco aterrador,

si de cualquier manera me desdeñas,

me desvías y con tu mirada me callas, amor?

¡De qué me sirve el desafinado tacto de mi corazón!

¿De qué te sirve mi balbuceo, mi cuchufleta,

mi desatino y mi timidez,

si contrarrestas con el aroma de tu vestido,

la distancia de tu cabello y el color de tu piel,

la pluralidad oxidada que conforma la existencia de mi ser?

¡De qué te sirve la patética carga

de mis húmedos besos y mi desgraciado querer!

De qué sirve mujer...

¡Así sea!

mantengamos los cuerpos lejanos y las miradas occisas,

yo como el ermitaño, el apestado, el triste y el desamparado,

tú como la distancia, la clase alta y la soledad.