Le canto a la Luna,
a aquella bella dama,
todos mis amores,
penas y añoranzas.
Le traigo los amores,
alegrías y pasiones,
aventuras y relaciones
que mi corazón evoque.
Le presento mis días
llenos de dolor y llanto,
le pido, cortésmente,
que se lleve mis quebrantos.
Le entrego esta noche,
en un acorde de Guitarra,
mis sueños y pasiones,
todo cuanto deseara.
¡Oh, bella dama!
mi Luna, siempre amada:
cuida mis amores y andanzas,
el dolor aparta de mi alma.