Restaurado de batallas que olvidé
me resguardé entre las páginas y las esenciales partituras
busqué las inexpugnables aguas de las fuentes selladas
y me sumergí hasta la purificación.
Arrojé al vacío los argumentos raídos,
caminé alivianado hacia la incierta morada.
Te esperaba, redimido, manso, equilibrado
tolerante, absuelto, genuino, reflexivo.
Mis manos enterraron los tesoros vaciados,
la palidez de mis días migraron a espectros anhelados.
Te esperaba, no vacilaron las memoriosas palabras
ni la estoica travesía.
Cede la música a tu arribo,
tu misma eres melodía.