Que me quieras de forma tan distante,
sin el beso de fuego bien henchido;
es igual que observar un gran diamante
y mirar su fulgor desvanecido.
Debe ser la pasión la lava ardiente
cuyas brasas el alma nos calcine,
y vivir el calor incandescente
si dejar que su flama se termine.
El amor es mas tigre que cordero,
mas tormenta que vientos apacibles,
es mas trueno que tímido lucero
que nos brinda sus rayos intangibles
No es amor si controlas tus instintos,
tu los debes debes dejar que libres troten,
que se pierdan en esos laberintos
donde nadie podrá evitar que exploten.
El amor es borrar la cruenta duda,
es vencer arrecifes de temores;
es flotar con el alma bien desnuda
y bañada de mágicos colores.
¡El amor que se deja a la deriva
se condena a morir calladamente,
pues su lumbre de lámpara votiva
va perdiendo su fuerza lentamente!
Autor: Aníbal Rodríguez.