Soslayando argumentos, merodea el silencio
evoco tus ojos, activando el desconcierto,
despejo con mis manos lo inasequible, lo confuso,
a destiempo descarto tus palabras livianas.
Las razones fenecen en la impiedad del tiempo,
tu ausencia es un prisma vaciado de colores
y tu evocación es un aire de amor sofocante
que empuja mi sangre hasta hacerla visible.
He de esperarte, prescindiendo de motivos
todo lo que eres, me justifica.
he de amarte en lo absoluto de las palabras,
descansará la soledad en la música de tu alma.