Dulce deseo de un amor perdido,
tan lejano en cada trazo que es marcado con la punta de un pincel en cada lienzo, y anhelado por aquel pintor en sufrimiento.
Es esclavo de pinturas suaves y espumosas, también esclavo de paredes porque nunca sale de su cuarto para observar distintas mentes...
Es tan secreta y profusa cada mirada de aquel pintor, mirada cálida y triste de alma divaga y tradicional.
No se le ocurre esculpir con diferentes materiales,
pintar con diferentes acuarelas,
es tan difícil proceder a lo dicho verdadero que prefiere hacerse de ilusiones vanas cuando escucha cada cuento.
Es un pintor entre muchos, y artista entre otros...
Se cree artista por retratar a aquella doncella de sus sueños, pero se dice así mismo pintor porque sabe que sólo estará en sus deseos.
Vago e inquieto amor perdido, nadie sabe que es tan difícil ser olvido pero más difícil ser aquel que trata de olvidar lo vivido.