piotr antonin

ECOS DEL AMOR LEJANO

Con mis brazos displicentes, insubordinados

convoqué todos los mares a la placidez de tus mareas.

Con mis ojos abiertos como en trance

resumí la luz de los astros en tu sonrisa helada.

Los sonidos de la lluvia, de la noche, del vacío

a tus oídos, lacerantemente ausentes, susurré.

Mi cuerpo inerme, imbuido de lluvia

fue campo yermo en tus cavilaciones.

Estrujo incesante las poesías que te alumbran

en tanto tu amor, es un eco pausado en la lejanía.