Laura Ontiveros Plaza

Credo

El corazón herido

que cobija a otro en su entraña,

es lo que tengo para dar.

 

Los ojos gastados

que hacen brillar a una mirada,

es lo que tengo para dar.

 

La sonrisa raspada,

que logra besar a otra

sin lastimarla,

es lo que tengo para dar.

 

Y mi amor intacto,

dulce y valiente,

es lo que siempre voy a tener para dar.