(…11)
No me interesa su intención de esclavizar mis ideas ante una sociedad arcaica, antipedagógica, ni la opinión pública, ni el dictado de sobremesa haciéndote creer que todo lo alumbra, su monstruosidad de materia, hollín, y polvo están hechos de un círculo de raíces y piedras atrás de mi patio, tomando forma de ruido o polilla de dudosa identidad, debate como hormiga vengativa, como alacrán rencoroso ante un libro moderno, brutal, reciente y, su hermandad de concubinato ha formado periodistas de obscura procedencia, tratando de dar su política mundial bajo un decreto de Alzhéimer, para que no se sepa que su arrogancia contiene la picadura de un mosquito magnánimo de la gran serpiente y un escupitajo con su envoltura mercantil. Sería el murmullo de la oruga y las agraciadas golondrinas cuando vienen a poner sus huevecillos a su hedor bancario, acostumbrado a vivir con toda clase de liderazgo y corrupción.
Ha jugado a ser líder con la bragueta del marxismo abierto, en este país de perdedores, con el control de natalidad demográfica pensando en el dinero que le hace falta. Hoy pidió un rollo de jamón a la periodista de la CNN, un libro y una clave para volverse materialista y casarse con la hija de Neruda, con la vieja maternidad, nombrándose albacea de un pueblo donde cree pensar que las mulas todavía son de carga, le ha puesto ofrenda a la memoria de los caídos sin nombrar el Estridentismo de Maples Arce, no conoce la llaga del lenguaje que le dio paternidad a este viejo pueblo agrario /donde nada mío sale bien de su boca/ está dejando su tonta huella de ladrido, colmillo de animal maloliente, las llaves de un círculo único, al que le dio un cambio ilustre al canto y al estilo, la personalidad y el método, carácter a su gran género.
[Nunca es demasiado tarde en la medianoche, su insolencia eficiente de la gran élite solo ha sido personal, sigue siendo ejemplo de grandísima polilla alzando el pie derecho con la cámara fotográfica y un auto-retrato de plasma encontrado en el monte púbico de una mosca…]
Después de mirarme de arriba hacia abajo, reprueba lo justo y lo injusto, aunque las palabras no puedan explicarse, no puedan explicarse los ácidos vivos y sus larvas de residuos hambrientos. A ti te escribo, clavo meridiano, a tu estupro de séptimo animal de las cloacas, a tu escarpia de querer fundar catedrales y pirámides y darle espacio a tu templo mal construido cerca del hotel Plaza, y sentirte el pequeño Hércules en la redondez mental de tu ilusión óptica, te escribo con la mano izquierda aunque un ingeniero te haga versos y te extraiga la raíz cuadrada de los ruidos del hombre y la sombra de tus gatos, yo no adorno los negocios de Cervantes y tu gran herejía de querer quemar los libros de Alejandría como si estuviera levantando tus accesorios de primera necesidad, estrictamente personal, digamos que tu aneurisma hidráulica tiene irregularidades al trazar un nuevo boceto de líneas artríticas para que tengas de que hablar de la Nueva España.
[Este es mi pueblo pegado en el dedo de mis cinco sentidos con sus dos continentes: sueltan mi lectura de piloto a copiloto con su gran hipotenusa de Pitágoras con la tinta de mi boca tóxica dándote el ejemplo…]
Bernardo Cortes Vicencio
Papantla, Ver, México
03:3720022019