Cuando los sueños mueren
en el hombre,
el alma se olvida respirar,
los jardines se cierran a las aves,
los suspiros mueren a mitad.
Cuando los sueños mueren
en el hombre
las golondrinas rompen su migrar,
el horizonte llora entre las nubes,
el sol se niega a despertar.
Las risas pierden acentos, bríos,
ritmos,
las rimas dejan de rimar,
y sin brillo en los ojos, todo muere,
la hoguera se disuelve en sal.
y el mundo…
el mundo es un reloj sin mecanismo.
Pero tú:
Jinete de lo imposible.
cabálgalos como tormentas,
galopa contra el reloj sin manecillas,
recrea istmos,
abrázalos,
hazles cosquillas con la luz.
Deja que enciendan tus caminos,
que sean golondrinas en tu cielo,
huellas que desafíen al invierno.
Hazlos versos de fuego,
horizontes tatuados en pupilas,
alas que doman los vientos,
lágrimas –tinta de una sonrisa–
rima precisa,
ceño iluminado,
caprichos,
fuego de un niño desatado.
Ausencia de dolor tallada en mármol,
arrugas: como himnos de victorias en el tiempo.
Locura,
risa que desordena los cajones del miedo.
amor que estalla en las grietas de los dedos,
plenitud…
Nunca jamás los dejes en pasado,
porque tu sueños… eres tú.