Vivo y me duermo soñando
con aquella casita blanca
en las afueras, en el campo
con su verde parra en la puerta
sentados en un banco
mientras nos miran curiosos
los ojos azules de un gato,
esa vereíta que baja
hasta el pequeño huerto
donde el burro se aburre
dando vueltas a la noria
mientras en olivar hay un revuelo
de alas de cristal,
y es que me gustan la cosas sencillas
esas cosas que nos trae la humildad
una casita blanca en lo alto de la colina
desde donde se pueda ver el mar
y es que me gustan los sueños
aunque no se hagan realidad,
un pequeño porche, para poder descansar
de los ajetreos de la vida
de tanto y tanto caminar
esa casita blanca, enjalbegáda con cal
para nosotros sería un palacio
en la puerta junto a la parra, un rosal
que echa rosas rojas y blancas
para poderlas besar
y ese caminíto que lleva
como estelas a la mar...
Y un cielo cuajado de estrellas
que en las noches claras, nos hacen suspirar
que poco cuestan los sueños
para a los que tanto nos gusta soñar
y hay un banco de piedra
en su interior, una mesa y dos sillas
y en el fondo una vieja alacena,
donde se conserva vivo el pan
un catre sin corcha de terciopelo
colgado en la pared, una ristra de recuerdos
un piso de cemento, límpio como el cristal,
si a mi me gustan los sueños
¡ por favor, dejarme soñar !
con aquella casita blanca
que yo he hecho en mis recuerdos
enjalbegáda con cal
si para mi es mas que un palacio
yo no necesito mas...