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LA LUNA QUE NUNCA VEMOS

Miro a los cielos y la veo cada día,

y me maravillo de su grandeza.

Esa que nunca vemos,

que es su razón de existencia.

 

No solo es bella en las noches,

no solo es inspiración de poetas.

¿Es  acaso un mecanismo divino,

que garantiza la vida sobre la Tierra?

 

Sin ella los mares serían inmóviles,

agua estancada, inútil,

y al mismo tiempo fuerza violenta,

a expensa de huracanados vientos,

que imperarían en la naturaleza.

 

Es una balanza precisa;

funciona como autómata divino;

siempre presente,

a la distancia perfecta,

ni más cerca ni más lejos.

manteniendo en equilibrio

la vida sobre la tierra.

 

No importa que los sismos terrestres

impongan su ley destruyendo ciudades;

No importa que las fuerzas subterráneas

expulsen rocas hirvientes

por las bocas de volcanes dormidos;

ni que  huracanes terribles,

mezclen lluvias, casas, mar y viento,

arrasando kilómetros de costas,

sembrando muerte y desconcierto.

 

No importa.

 

Cada noche, acompañada de estrellas,

y de poetas que sin ella no viven,

seguirá la Luna enamorando soles

regalando su luz y su presencia,

equilibrando la vida,

a la distancia perfecta,

ni más lejos ni más cerca,

mientras dos enamorados,

bañados por la marea,

se besan.

Frank Calle (18/junio/2019)