Profundas cascadas de lava me recorren en las sienes,
mis ojos, ya destrozados, derrama la victoria del fracaso,
látigos que me azotan como si fuese tan sólo un trapo viejo y usado.
Venas se intoxican por el virus de las tragedias, haciendo resbalar una gota de mi soledad,
de mi cobardía, del temor, de la fobia a no superar aquellos obstáculos que te propone la vida.
Tan sólo tienes que hacerte llevar por aquel olor a perfume de la victoria,
pero... No es tan fácil, porque
mil unas cuchillas te desgarran la piel para ser sólo un trozo de masa de carne.
A veces pienso en aquellas veces que escalé rascacielos altos,
aquella vez que mi sudor me recorría para hacerme resbalar
a un pozo que tan sólo están las almas inútiles e inservibles.
A veces pienso en aquel poder que tuve, que vanamente servía,
por consiguiente...
me fui acercando, tras varios años de esfuerzo,
a mi meta que quería llegar, deseos de ser una persona naturalista.