Mas que ilusión, fue ocurrencia,
de tenerte entre mis brazos,
contemplarme en tus ojazos
y llenarme de tu esencia.
Disfrutaba tu presencia
y dormir en tus regazos,
sintiendo fuertes chispazos
de tu cuerpo, con cadencia.
¡Tenías poder divino
de hacerme soñar despierto,
libando tu dulce vino
como fauno muy liberto,
y tu aroma tan nardino
me dejaba casi muerto!
Autor: Aníbal Rodríguez.