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MIRANDO AL SOL

Ya antes lo he repetido muchas veces,
tanto que acaso se convierte en una obsesión definitiva:
“Cada día más en la cuenta de los años,
es un día menos en la cuenta de la vida.”


Es la inevitable sentencia de nuestra existencia,
que marca su cuenta de forma regresiva,
misterio que comienza con nuestro nacimiento
y que nunca sabemos cuándo termina.


Pero para otros, más conformistas del destino propio,
cada día vencido es un día vivido,
uno más (y no uno menos).
¿Es acaso el consuelo que nos queda?
Consuelo vital para poder seguir adelante,
vivir para esperar el sol del nuevo día,
pero un Sol que nunca podemos mirar de frente…


En eso nos llevan ventaja los no videntes, los ciegos,
que a su modo tienen también un Sol interno,
que les lleva la cuenta de cada nuevo día.
Pero un Sol que les alumbra con más fuerza,
un Sol que sí pueden mirar desde el corazón,
que no los castiga cada día,
con la amenaza de perder la visión,
como ocurriría a un vidente,
que ose mirar de frente,
al Sol que adoramos cada día.


Frank Calle (20/julio/2019)