Se esta cerrando un camino yerto,
por ahí va un mentor a paso lento
desatando con sus manos dotadas
a un subcontinente de voces atadas.
Se oyen cantos, y en sus letras:
un hasta siempre, tu ya no estás;
congoja palpitante de un pueblo
que por su icono libertario, está en duelo.
Me arranca la poesía un dolor subjetivo,
y no encuentro, el idóneo adjetivo
para catalogar lo que hoy siento.
Sólo un hidalgo: libertario y solitario,
se sumergiría en la paupérrima pena
por el otoñal adiós, de un gran poeta.