Me invade un enorme deseo
acompañado del placer que me produce
el imaginar su cuerpo junto al mío
llenándose de caricias y besos
fundiéndose en el calído sabor de un sexo sin control,
llevado por la pasión incontrolable,
que en algún tiempo nos unío,
y que ahora aunque lejos
cerca deseamos, pero al abrir mis ojos y verme sola
solo me queda la inmensa soledad bañada de tristeza
y el amargo sabor de reconocer que es tan intangible
como lo eres tú....