Ya es demasiado tarde
para dejarse acariciar
por una luna apagada
en un cielo de terciopelo
negro y desteñido.
y...ya es demasiado tarde
para dibujarle
sonrisas al sol
y convulsionar a carcajadas
en medio de la vida.
Ya es demasiado tarde
para besar
con la fuerza
del huracán ocasional
y regresar a la calma
de las espaldas desnudas.
y...ya es demasiado tarde
para dar de comer en el pico
las migajas trituradas
del buche y las babas.
Ya es muy tarde
para morir en la profundidad
de la mirada infinita
que conecta
una vez nada más.
¡ Una sola vez en la vida !
Carmen Soledad García