El dominio de lo apreciativo se sensibiliza inaudito
Los temerarios vientos ya te anuncian
Se preparan los soles que durmieron insensibles
Se adueñan las siluetas de tu rostro lejano
Vibran desbocadas las partículas de la memoria
Solicito, ileso, me acomodo a la timidez de tus pasos
Cede la sed de mis ansias al abrigo de tu mirada intensa
Pétalos de paz se esparcen a tu arribo
La necesidad de ti se sacia en la contemplación.