Ben-.

¡Un nuevo mañana, un nuevo amor!

Risas contagiosas

que anhelan un mañana

nunca sucedidas, ni en

gloria ni en despensa alguna.

Miren las flores de mi lengua,

palpitar al unísono con el canto

de mi idioma, sólo sombras.

Sí, sólo sombras, ruinas, y

entremedias, moribundas paredes

que alejan al amor como a un espectro.

Quedan en este corazón

turbulentos recuerdos, noches

preciosas, una especie de liturgia

celebrada en su honor.

Pero, si miro más adentro, observo

que el latido no paró, ni murió el deseo

¡de un nuevo mañana, de un nuevo amor!

 

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