Las circunstancias de la vida me alejan del amor,
ese que probé junto a ti en su más viva expresión .
Quedan los recuerdos de los pequeños e intensos momentos,
combinación sublime de ternura y pasión.
El recuerdo me traerá tu sonrisa y besos,
cuando la marea del ánimo esté baja.
El evocar tu voz y palabras aplacarán mi tristeza
y la sensación de fría soledad será aquietada
al recordar el calor de tu presencia.
Cuando te quiera recordar nítidamente,
miraré ese mar que un día miramos juntos,
y se que su rugido traerá consigo tu voz
pronunciando mi nombre.
Y aun cuando la distancia ponga linde en este momento
queda la esperanza de un reencuentro futuro
que reavive la llama del amor o
quizás al menos saber que estás bien sin mí.