Alex Vásquez

DESPUÉS DE TI...

Mis ojos fueron nubes que no aguantaron tanto el peso
desatando un llanto sollozante cual si fuese lluvia,
un diluvio que no cesa,
un lamento y elegía,
sequía infértil de la vida inhóspita.

Un amor que corrió en contra
del tiempo viajero que saltó de primavera a invierno,
al parecer el amor es saltatorio cuando no hay una razón consecuente
que renuncia a su conducción y olvida porque se acciona,
¡¡¡Que nervios!!
Parigual,
no fue la primera en querer quedarse,
ni la primera en haberse ido.


Ahí les queda ese pedazo de carne
 para que no se queden con todo los gusanos.