No te conocí personalmente y sin embargo, estuve a punto.
Organizaron en mi barrio una cena-homenaje y no pude asistir,
me hubiera gustado honrarte como mereces... Todos los hombres
y mujeres de bien, en ésta España tan cainita, hemos visto en ti,
un modelo de perfección, difícilmente superable... Te escribo en prosa,
porque tu vida ha sido auténtica y manifiesta poesía. La de aquel,
que se entrega por sus ideas, teniendo por bandera, el bienestar
y la felicidad de los demás. Tarde o temprano, otros vendrán
dispuestos a heredar, tu obra y pensamiento, y recogiendo
tu testimonio, harán de tu recuerdo, un bien eterno.