En el hastió y la tensa calma,
en las sábanas de lo que una vez fue,
aferrado del cuadro en la pared,
del olor impenetrable de tu piel.
Podríamos encontrarnos en otros mundos,
y aun enamorarnos una vez más,
si soñáramos despiertos una primavera,
al horizonte la lluvia cae en lágrimas.
Sin dudas que huellas dejaras,
Y miedos que no he de saber afrontar,
Hoy podría apagarse el sol,
Pero no la luz de tu alma.
Besándote en mis sueños, aun así, no basta,
No es suficiente y nunca lo será,
Un vacío inconmensurable dejaras,
Si al fin decides nunca más regresar.