Edel Vicente González Pérez

JUBILACIÓN

 

Medio siglo que lento se desliza

Por los canales del duro trabajo,

Me llega el retiro, abandono el tajo,

Tomo la pista de la suave brisa.

 

Ni cumplo horarios ni tengo presiones,

Voy a incorporarme a los senderistas,

Riego las vicarias, ¡qué buenas vistas!

Me acojo a mis perennes vacaciones.

 

En todas mis peñas hay un murmullo,

Que espera por mi verso confidente,

Erigiendo con poemas un puente

Custodiado con canciones y arrullo.

 

Los años atiborran la experiencia,

Cincelan mi labor incomprendida,

Sita en la universidad de la vida:

La carencia deriva a la excelencia”.

 

No convive en mi faz la despedida,

Percibo el rastro que dejan las huellas,

Nadie es ajeno, ni aún las estrellas,

A la mudanza de tono en mi vida.

 

La luz que ahora mantengo encendida:

Satisfecho, retirado y ufano,

Es el sol que me calienta en verano

En la terraza que el reposo anida.

 

Y aunque jubilado muy poco gano,

Después de cinco décadas de esfuerzo,

Lo que me gusta sin trabas ejerzo

Y el sudor derramado, no fue en vano.