He aquí la tumba de mi madre
limpia y ordenada,
alguien pasó y dejó flores,
y quizás, también, una lágrima.
Bajo los flamboyanes de esmeralda.
desde los bancos del silencio,
refugios del recuerdo y del dolor
rememoro los momentos junto a ella.
Vulnerable criatura en el ocaso de su vida,
antes fuerte y luchadora;
dejó la herencia de acciones y dichos
que siempre estarán conmigo.
.
Del polvo venimos
y al polvo volvemos,
solo los recuerdos
serán imperecederos.