El otoño es esa edad
cuando se ama tiernamente
con calidez diferente
sin tanta fogosidad.
El tiene serenidad
que tiene apacible río
que esparce suave rocío
con esa tibia ternura
que ofrece su gran dulzura
sin los ardores de estío.
El canto del ruiseñor
parece más melancólico
y aunque se escuche bucólico
lleva reservas de amor.
El otoño es receptor
de los años ya vividos
que dejaron encendidos
fuegos de gran magnitud
que prendió la juventud
en nuestros años floridos.
El tiene recopilado
de los sueños sus sentires
para que siempre suspires
por tu deseo guardado.
Con la edad no se ha vedado
de la vida su belleza
ni tampoco la grandeza
del otoñal pensamiento
que refleja un sentimiento
bordado con gran terneza.
El ocaso nos invita
a vivir su melodía
cual si fuera poesía
que nuestras venas agita.
Esperanza resucita
el anhelo de vivir
y la gran gloria sentir
del amor su intensidad
y ofrecer felicidad
que nos hará sonreír.
Autor: Aníbal Rodríguez.