Ben-.

Antiguas resonancias-.

Pechos calcinados, robles centenarios,

visitando las angustias reducidas de los

antiguos cementerios, donde rehuíamos

los ataúdes y los féretros, poníamos cara

a los muertos, luciendo nuestros perfiles

en el lado opuesto, ribera u orilla contraria.

Oh visitadores de tumbas, colmeneros de

la rabia sin avispas ni confusión de obreros,

fábricas abandonadas en una intemperie de ruidos

y de escasez. Pero en la noche, yo te oigo, vencejo,

autillo, austero ojo capaz de vivir en lo angosto

de tu tamaño repetido. Vivo, sí, por esas sagradas

rendijas, donde te ocultas, oh fábrica indolente

que saludas al viento, caracol vaciado y muerto!

Pechos quemados, sol abrasador de antiguas resonancias.

 

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