En algunos sueños e visto hadas princesas y sirenas,
pero en ninguna de ellas,
los ojos de gata que adoro entre las cinco y las seis.
Bebo un cafe en mis solemnes silencios que disfruto siempre al atardecer
sin saber a veces que esos ojos tuyos ya no estaran en mi.
De lejos alguien te llama
A lo lejos
Entonces tu sonries Cristi, como siempre,
Y regresan tus perfumes
con el viento
Tus sonrisas con las flores
Y el dolor en mil colores,
entre las cinco y las seis.