Las musas van y vienen,
cuando quieren,
como quieren,
se entretienen
me inspiran, me abandonan.
me acribillan, me ilusionan.
Aparecen y…
Crean angustia,
y vomito el sentimiento,
y el pensamiento,
convertido en ese grito,
silencioso, escandaloso,
cual aullido en el desierto,
nunca oído,
como muerto, sin sonido,
aunque despierto,
dolorido,
con el corazón transido…
de amor.
Las musas van y vienen,
cuando quieren,
como quieren,
se entretienen
me inspiran, me ilusionan.
me acribillan, me abandonan.
Y cuando se van…
En silencio yo me quedo,
pero anhelo,
mis angustias airear,
repetir ese Te Quiero
que no puedo
en mi pecho ya ocultar…
no me cabe…
me rebosa,
por los ojos y la boca,
mas no sabe,
el intelecto,
sin la Musa declamar.
Sí, la busco,
sin descanso,
en el rincón más oculto
de mi pecho y de mi mente…
inútilmente.
Se ha marchado,
y yo mudo me he quedado.