Hay solo vida en el diario Existir
aunque no haya sonrisas en el Ser
con la tristeza invadiendo el sentir
no importa si eres varón o mujer.
La ruptura en la compungida unidad
de los dos grandes polos de tu esencia
torna dolorosa la cismática identidad
y su grito ahoga la voz de la conciencia.
Restaura en valentía la perdida armonía:
fuerza a la razón, fe y temple al corazón,
ensamble del elam vital, sanará la pulsión.
Y en el balsámico encuentro, fausta alegría
por los acordes canoros de un Himno salvador
sello y laudo de la marcha del ex sufriente dolor.