Yo podría cantarle a tu belleza
como canta a su Dios el fiel creyente;
más te falta la cálida tibieza
que de sueños y versos es la fuente.
Tienes cuerpo de estatua bien labrada
por las manos de artista con talento;
pero falta fulgor a tu mirada
pues carece de luz y sentimiento.
No se escucha en tu voz la gran dulzura
que conmueve del alma sus rincones;
y a tus manos les falta la ternura
que despierta de amor las ilusiones..
¡Y jamás se le canta al gran desierto
que de vientos y arena está cubierto!
Autor: Aníbal Rodríguez.