Alfredo Saez

-Balance-

Ya no soy en mi

la tersa piel de ayer,

el reloj puso las arrugas

llevándose  elásticas tersuras,

ojos sin parpadeos a la hora del recreo,

que , viejo, atento miro solo lo invisible.

Vigorosa la  mente aún no se fatiga

goza en alerta nostalgias y recuerdos

de esos  tiempos que altivos partieron

hacia alquimias propiedad de renovados brujos.

Ágil la memoria se acicala,  viajera tenaz,

penitente y peregrina de hedónicas acuarelas.

La introspección triste nos advierte:

amigos  y compañeros, como antes sí,

no aparecen en las cenas notivagas

ausencias que tanto duelen y apenan,

cercano tremolar de bandera blanquinegra.

Niñez indiferente a definir futuros largos,

presente inmediato, lúdico y audaz explorador

de las propuestas en la misteriosa vida inicial

trocada en profundos hitos de intercambios,

ciclotímicos entre adolescentes triunfos y derrotas.

Madurez luego de anclajes desde fines e ideales

mientras Biologìa y Ética recogen los sembradíos

 amada descendencia de amores y clamores.

Intentos de vencer a Cronos en pura eternidad,

canto premial al apellido y al linaje marginal

cuestión de laudar un vero ocaso asumido

recepción  entre Caronte y su Cancerbero

….ó el muy deseado abrazo del Jesús nazareno!