Un tiempo perdido entre la niebla,
un reloj parado en su día,
algo para recordar mientras piensa
que en su mundo no se veía.
Los segundos quiebran a escondidas,
las horas pasan desapercibidas,
murmura estrofas y versos,
escribe desde la lejanía.
Recuerdo sus ojos como soles,
su piel serena como la seda,
andares de plomo y cobre,
cabello danzando entre sirenas.
Cómo me apetecen tus besos,
cómo me apetecen tus manos;
apretarte fuerte, tenerte entre mis brazos.
Liberar tus encantos