Hicimos el amor
hasta el crepúsculo.
Cuerpos desnudos
y almas unidas .
Viajeros de otro tiempo
en nuestro propio mundo.
Entraba un haz de luz
por la ventana
iluminando con rayos de sol
tu bello cuerpo.
Tu piel como de seda
temblando entre caricias
de mis ávidos dedos.
¡Si volviera a vivir
cada noche pasada
y volver a sentir
cada caricia dada!
De ellas ya
no queda nada,
vagos retazos diferentes
de algunas imágenes
o algunas palabras,
que a veces se recuerdan
repentinamente
y que suenan siempre
huecas y lejanas.
Hicimos el amor
hasta el crepúsculo,
como nunca antes,
terminando rendidos
los dos sobre la cama.
En nuestro mundo particular
no había nadie,
solo tú y yo
debajo de las sábanas.
JOMAB.