Ha llegado el tibio viento
ligero confidente de mis tardes
ha llegado musitando los arpegios
que provocan mis anhelos,
promesas postergadas entre el sándalo
y la danza de las hojas
caprichosas al partir con el otoño
y yo aquí tan mía, tan tuya
desafiando el sigiloso temporal que se avecina.
Ha llegado acariciando el secreto en el que guardo tu mirada,
la misma que deshoja el loto en mi tibieza
ese letal profundo de tus ojos,
que invoco acariciándome en tus letras
y en cada línea tu aliento
tan cercano a mis labios si,
lo sé, sin tu consentimiento.
Ha llegado el viento tibio de mis tardes y se ha marchado.
El aleteo de las palomas asusta ese intento de traerte a mi callado modo,
derrotando la ilusión de tu sonrisa
y aquí en mi espacio, en las horas… tan mías
ha llegado el viento recurrente de mis tardes y se ha marchado.