Déjame habitar tu tierra, ser el único habitante de tu espacio. Morder tu soledad en un abrazo y romperme como ola en tus brazos.
Déjame ser semilla en tu silencio, palabra colgando de tus labios. Primavera en tus años maduros y sol de inviernos atrasados.
Déjame poblar las sombras de tus noches, compartir todo lo que dejas de lado y leerte en los días de lluvias mil poemas que nadie ha escuchado.