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Somos así...

Somos dos universos…

intentando reencontrarnos en la inmensidad del infinito,

como dos cielos desemejantes…

uno azulado y limpio…

 y otro ensombrecido con nubarrones grises…

cargados de nostalgias y añoranzas.

 

Somos como un par de espejismos…

en el desierto de nuestra compartida melancolía…

pretendiendo tocar la realidad sin despertar a la verdad…

“esa crueldad de sentirse impotente”,

incapaces de inventar un regreso,

sin poder lograr destruir ese “nuestro adiós” …inconsecuente.

 

Somos como el agua del riachuelo que se aleja lentamente,

que va sin mirar atrás…pensando que más adelante…encontrara el “final feliz” de su presente.

 

Somos como la lluvia…

que después de empaparlo todo cree que permanecerá constante,

sin darse cuenta que todo se evaporara…muy de repente.

 

Somos como el fuego de la hoguera que anima el ambiente,

y que abriga el alma cuando se pone caliente,

sin percatarnos que poco a poco se extinguirá…

y desaparecerá en las cenizas de esta aventura inconstante.

 

Somos como un sueño…

que nos gusta soñarlo mientras no despierte…

pero llegado el amanecer se desvanece…

y queda flotando en los rincones de la mente,

pero se disipa en la fría experiencia de esa despedida que aún nos atormenta.

 

Somos como el vino que se bebe con euforia en una noche bohemia…con la algarabía de bailar al ritmo de luces titubeantes…

sin avizorar que su resaca…nos devolverá al fantasma de nuestra insuperable soledad,

nos devolverá a esta absurda existencia…que se va desvaneciendo… inevitablemente.

 

Somos como dos extraños... que quisieran conocerse…

que quisieran empezar una historia diferente…

sin engaños…sin miedos…sin límites,

pero se han condenado al silencio…inexplicablemente.

 

Somos así…irremediablemente.