Rafael Escobar

\"DELIRIOS DE OTOÑO\"

 

 

Con esencia de efluvio nardino

cada tarde un poema le enviaba;

que en palabras sublimes llevaba

mi delirio de amor vespertino.

 

Eran cantos con magia de un trino,

del zorzal, que a la rosa cantaba;

y con ansias febriles soñaba

anidar en su estambre divino.

 

Con el ritmo de dulces rondeles

le juraba mi amor palpitante;

con la idea de abrir los dinteles

 

de su casta figura excitante;

y ofrecerle los tibios doseles

de un idilio voraz y enervante.

 

Autor: Aníbal Rodríguez.